Paisaje (des)protegido

Propuesta expositiva que reflexiona sobre la relación del binomio naturaleza-ruina y que se enmarca dentro de la línea Procesos de aprendizaje. Este trabajo se desarrolla a partir de la unión del grupo de historiadoras/es del arte formado por Naomi Fleitas, Tatiana Hernández, Cristóbal Moya y Virginia Rodríguez en colaboración con los artistas Aldo García García y Jorge Méndez Hernández.

La exposición.

La Naturaleza, entendida como un conjunto de fenómenos en constante cambio, es variable y su transformación es orgánica. No obstante, la acción humana interviene en este proceso, incluso la controla y la somete por y para diferentes criterios que pueden ir desde lo político y económico hasta lo científico y lo artístico. De estas acciones queda una huella, un residuo que es la ‘ruina’. Esta ruina nos conduce a pensar sobre las diferentes relaciones existentes entre Naturaleza y Humanidad, y a su vez, en la variabilidad y temporalidad de esta, permitiéndonos pensar sobre cómo surge la ruina y sus consecuencias.

Paisaje (des)protegido es un proyecto expositivo que pretende reflexionar en torno a estas relaciones dentro del contexto canario. En este sentido, la intervención realizada por los artistas Aldo García y Jorge Méndez Hernández plantea, a modo de narración, esa interferencia de la acción y la mirada humana en la creación de la idea del paisaje local, que se consolida dentro de uno límites ficticios y en una secuencia de usos y concepciones atravesadas por el turismo y la especulación urbanística. 

El grupo de comisariado:

El comisariado de esta exposición ha estado al cargo de un grupo de jóvenes historiadoras del arte, compuesto por Naomi Fleitas, Tatiana Hernández, Cristóbal Moya y Virginia Rodríguez. El grupo se forma a raíz de un proyecto de Innovación Educativa del Grado en Historia del Arte en la Universidad de La Laguna, relacionado con la Crítica e Historia del Arte Contemporáneo, titulado Conceptos de Arte Contemporáneo (2018-2019), dirigido por el profesor Carmelo Vega.  

A partir de ahí, y de forma espontánea, surge la posibilidad de participar en una residencia de escritura para alumnos de Historia del arte, en el marco del proyecto Solar se traslada. Formas de hacer (2020) llevado a cabo por Solar. Acción Cultural. Sociedad – Lugar – Arte., de la que surge un texto conjunto titulado Espacios agonistas. Tensiones e intervenciones en los espacios.

Posteriormente, se encargan de la gestión y organización de la actividad Desayuno 02. 650 metros, un encuentro con el fin de establecer un diálogo entre los/as asistentes y los/as ponentes acerca de las fronteras y conexiones existentes entre las disciplinas de Historia del Arte y Bellas Artes. 

En este sentido, a partir de intereses individuales surgen otros comunes en relación con los usos, aprovechamientos y conexiones entre los espacios culturales y artísticos, donde confluyen diferentes elementos sociales, político y económicos, entendiendo la Historia del Arte como una disciplina abierta, transversal y contemporánea. 

Artistas:

Jorge Méndez Hernández es un artista nacido en 1998 en San Cristóbal de La Laguna, Tenerife. Estudia el grado de Bellas Artes en la Universidad de La Laguna, en el itinerario de Proyectos Transdisciplinares.  

Su trabajo nos insta a resignificar y renegociar las relaciones existentes entre la Naturaleza, el arte, el ser humano y la cultura. Un giro interrelacional que soporta como núcleo de su trabajo la idea del Antro­poceno, ver al ser humano como un ser antropizador del medio terrestre, del tiempo y hasta de su propia naturaleza (si es que queda algo de ella). En una búsqueda de nuevos métodos para “leer la ciudad”, investiga la dinámica del paisaje, incluida la manipulación de sus efectos y los límites del espectáculo basados en nuestras suposiciones de lo que el paisaje significa para nosotros.

Observa los comportamientos humanos como actos violentos de conquista, colonización y transformación por medio del avance de la fuerza colectiva. Esto genera síntomas de  interés arquitectónico, antropológico y social que estudia, como la dominación de los medios naturales por medio de la arquitectura, la resignificación  del paisaje por medio de la mirada, el crecimiento de las ciudades frente al endemismo autóctono del territorio, la vinculación entre las técnicas de adaptación del medio al ser humano con actos violentos, la domesticación de lo salvaje, la estructura de los sistemas productivos del capitalismo como parte de la explotación de los recursos naturales y el desligamiento o la pérdida de una naturaleza propia en el conjunto de la conducta del humano, que derivan de una actitud artificial y construida.

Explora medios materiales y técnicas que oscilan y se fusionan entre elementos y organismos naturales, diferentes especies de plantas y hongos, junto con elementos de construcción, procesos digitales, fotografía…, con los que genera instalaciones en las que ponen en interrelación estas ideas principales  de la naturaleza y la cultura.

Sus obras responden directamente al entorno y utilizan las experiencias cotidianas del artista como punto de partida.

Aldo García García, nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1994, aunque con menos de una semana de vida viajó a Lanzarote, donde pasó sus primeros años. Desde muy pequeño se interesó por el dibujo, la plastilina o la construcción mediante Lego, al mismo tiempo que dedicaba gran parte de su tiempo a la contemplación y análisis de su entorno. Pero, académicamente, no fue hasta 2012 cuando empezó a interesarse por dedicarse al arte en sí; comenzó el Grado de Diseño Gráfico en la Escuela de Arte de Gran Canaria, pero lo abandonó unos meses después. Al año siguientes se trasladó a la isla de La Palma, donde estudió un ciclo superior de Ilustración durante dos años, para luego desplazarse a Tenerife a estudiar la carrera de Bellas Artes donde aún permanece, terminando cuarto de Transdisciplinares. 

Le interesan las artes mixtas, la pintura, el dibujo y la escultura, pero basado todo en la acción y la instalación. En una búsqueda de nuevos métodos para «leer la ciudad «al mismo tiempo que se interesa por las periferias (lindes, fronteras, extrarradios, ruinas (u otras insularidades), etc.), tanto urbanas como culturales. García se enfoca en la idea de «espacio público» y más específicamente en donde cualquiera puede hacer cualquier cosa en cualquier momento: el territorio «no privados» o indecisos, espacios que no es económicamente interesante. 

Su trabajo responde directamente al entorno y utiliza las experiencias cotidianas del artista como punto de partida. A menudo, estas son instancias enmarcadas que pasarían desapercibidas en su contexto original, pero, con un enfoque conceptual, tira de un imaginario visual que aborda muchos problemas sociales y políticos diferentes. Incorpora tanto el tiempo como el espacio, un universo ficticio y experimental que emerge solo. Sus piezas no hacen referencia a formas reconocibles. Los resultados se deconstruyen en la medida en que el significado cambia y la posible interpretación se vuelve multifacética. Al fusionar varios mundos aparentemente incompatibles en un nuevo universo, crea momentos personales a partir de rupturas y omisiones, aceptación y rechazo, evidencia y metáfora, atrayendo al espectador en círculos. Sus ideas tienen fuertes referencias políticas, últimamente más centradas en Canarias. La posibilidad o el sueño de la anulación de una identidad fija o unos cánones (histórica o socialmente) es un punto focal constante. Al rechazar una verdad objetiva y narrativas culturales globales, crea con elementos cotidianos y aparentemente reconocibles una visión o perspectiva en la que el espectador se enfrenta al condicionamiento de su propia percepción y, quizás, reconsiderar su posición parcial. 

Sus obras a menudo entran en contacto con la arquitectura y los elementos básicos de la vida. La energía (calor, luz, agua), el espacio y el paisaje se examinan de maneras menos obvias y, a veces, se desarrollan de manera absurda. Al aplicar la abstracción, trata de abordar una amplia escala de temas de una manera multicapa, hablando sobre todo del hogar, las formas de habitar, los comportamientos neoinstintivos, la insularidad, el aislamiento, la ruina y las promesas de prosperidad incumplidas.

Conversación con Domingo Díaz Galván.

Encuentro-conversación en torno a los temas fundamentales de la exposición desde distintas perspectivas profesionales y simbólicas entre el equipo de historiadoras/es y artistas que dio forma a la exposición Paisaje (des)protegido y el arquitecto Domingo González Galván. El marco de esta conversación se vertebró en torno a las características geográficas de las islas, así como a las necesidades socioeconómicas que han surgido a lo largo del tiempo y que han condicionado un crecimiento zonificado e ilimitado en el archipiélago. A partir de los diferentes tipos de vestigios y ruinas arquitectónicas, consecuencia de la explotación y el abandono del territorio, se reflexionó sobre los marcos legislativos y los vacíos legales en los que se encuentran estos lugares sujetos a la especulación del suelo.

Domingo Jacobo González Galván (Santa Cruz de Tenerife, 1988) Licenciado en Arquitectura por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria en 2014. Colaborador en diversas oficinas de arquitectura de Tenerife como Palerm&Tabares de Nava y Dos07 Arquitectos, coordina su vida profesional con el perfil investigador tanto para las universidades públicas canarias como de manera independiente, y trabaja en diversos proyectos relacionados con la arquitectura, el paisaje, el patrimonio y la arqueología. En 2019 realiza el Máster en Teoría e Historia del Arte y Gestión Cultural de la Universidad de La Laguna, donde se le concede el Premio Extraordinario de Máster. Desde 2019 es, junto a Sofía Piñero, Andrzej Gwizdala y Fernando Herrera, comisario del Pabellón de España en la 17ª Bienal de Arquitectura de Venecia.

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