Pasaje Sitja, 4

El solar del número 4 del Pasaje Sitja no es exactamente un solar, es un espacio intermedio que ha quedado vacío después de una larga historia. Siempre funcionó como entrada y salida del sótano, donde se establecieron varios negocios. En los años 60 fue una bodega llamada «La gaditana», entre 1974 y 1975 un lugar donde se celebraban guateques denominado «La alcazaba» y entre 1976 y 1979, el «O’Clock», una especie de sala de fiestas con pantalla de proyección. Más tarde, entre 1982 y 1983, se convirtió en un bar llamado «Bohemios» y los dos años siguientes volvió a ser el «O’Clock».

El Pasaje Sitja alberga, desde siempre, algunos de los bares míticos de la ciudad como «El Desván» y el «Parra», pero también la hamburguesería Pic-Nic o el restaurante vietnamita, que llevan toda la vida ahí.

Pertenece a  Elena Fernaud Reig, viuda del acuarelista Alberto Herrera González, que amablemente lo presta para la actividad de Solar.

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