Benito Alonso Sánchez (75 años). Entrevista. Néstor Torrens

Benito Alonso Sánchez, años.

Duración: 6′ 49».

Nada, era… pregutarte Benito por lo de cuándo empezaste ahí con el pozo, con las fincas.

B: Hombre, las fincas tenía yo… dieciséis años, en el 55 fue. Que ya ha llovido después de eso, ¿no? (ríe) Eh… yo vine ahí… trabajaba con los… allá en el barranco, estaban sorribando aquello, estaba sorribando Alfonso de la Rosa. Y yo… mi hermano fue el que ‘taba ahí, trabajando ahí en la finca fue el que me trajo pa’cá y empecé ahí a… a regar, me acuerdo que fue porque… ya murió Sinforiano y estaba regando y se iba pal cuartel, y entonces yo vine por él, por Sinforiano a regar. Y entonces me… me acuerdo que estuve regando detrás del salón cuando llegó Don Juan Carballo ay mi madre, el susto que yo alcancé, pero claro… un chiquillo (ríe) se enfoca con una persona de esas que uno no conocía nunca, ¿no?… Pero bueno… y eso, hasta que después quitaron, seguí trabajando en la finca, claro, después quitaron la… la… la caña dulce, el vino… Celso de encargado, uno de Tejina […] Ya se sembró tomates abajo en La Palmita y… cebolla debajo El Cercado. Así sí un montón de cebolla… Millo. Eh, sí, me acuerdo que millo se cogía una sierra de… de millo. Y vino una máquina de esas de… de metiendo la piñita y venga… días y días… no di yo manivela ni dios… Y el padre de Don Juan Carballo que… vino de… estaba aquí en La Pal[mita?] Y era el que ponía la piñita y venga, venga, venga… días y días. Se molió todo el millo, total que después lo dejaron allí se echó a perder, pero gracias al ganao que tenían. Se molió, se llevaba pa Tejina… a moler al molino de Raúl que todavía existe. Y después lo traían ya en rolón pa abajo pa echarle al ganao.

¿Y el agua, Benito? ¿El agua esa de dónde venía?

B: El agua cuando eso no había… el pozo no funcionaba, no no daba agua, estaba hecho, ¿eh? Pero no no no tenía agua ninguna. L’agua venía de Araca, de… de… del río.

¿Del río?

B: Del río le decían, yo no sé ni dónde es el río. Pero… venía por el canal de Araca que le dicen todavía. Y… claro, lo mismo aquí, por aquí se llegaba bajar agua, aquí se sembraba, también la suerte esta porque… l’agua parte de una arquilla de allá arriba y ya no existe… el canal por ahí pa’bajo un surco que había porque eso no era sino un surco, tajea no había. Que aquí pa’bajo sí había tajea, de… del camino pa’bajo. Y… lo mismo, lo que pasa que había que… llegaba el agua a las diez de la mañana hasta las diez de la noche. Doce horas. Sí, igual que ahora… ahora es de siete a siete o de ocho a ocho, antes era de diez a diez… Y al que le tocaba regar pues tenía que empezar a regar a, a esa hora y hasta las… O yo, yo llegué a estar regando aquí, después cerraba arriba y la abría allá en la charca. Se metían en las charcas que había allá una tajea por ahí pa’bajo por la linde pa’bajo hasta la charca, de la otra arquilla que está por acá de la cantera. Y esa era el agua que… que se usaba en las charcas, en las dos charcas aquellas. La de arriba era un seto, aquello se salía todo. La de abajo no, la de abajo sí te aguantaba el agua bien. Y eso pues… ya digo, se sembró, y después papas, ya se sembraron papas, bastantes. De hecho… una vez fuimos a… se almacenaron arriba en… en La Laguna. La Casa Lercaro, que tú sabes ya… me imagino que sabrás…

¿Se almacenaba porque había más fresco arriba?

B: Sí, debe ser por eso. Allí se llevó y mi hermano y yo fuimos un día, dos días a recogerlas después de cogerlas. Las venderían, porque yo después de eso no se entera uno sino al llevarlas sí, las llevábamos y era Celso estaba de encargado cuando eso, se cogieron bastante cantidad de papas y se llevaron allí. Y… ahí, y después ya se empezó a sembrar plataneras, ya cuando eso ya empecé yo a sembrar plataneras.

¿Y qué año sería?

B: Pues… cuando Celso, antes yo de ir al cuartel… cincuenta y algo (tose). Cincuenta y… y… cincuenta y seis… o cincuenta y ocho… No, cincuenta y seis no, cincuenta y ocho, sí. Sí, porque después cuando ya vino mi hermano del cuartel ya, ya se empezó él a plantar plataneras también, ya… me fui yo al cuartel… Y cuando ya vine del cuartel, que ya había una buena poca sembrada… fue cuando Don Juan dijo “no, uno de los dos se tiene que quedar. O tú o tu hermano”. Mi hermano como es más viejo y llegó y dice “mira, tú te quedas y cuando… busques otra cosa te vas”, y hasta la fecha.

(ríe) ¿Y antes de las plataneras, Benito?

B: Antes de las plataneras nada, cuatro cosas ahí vacías, las papas, cebollas, na más.
(XXXXXX)
B: Ah, después el algodón. Pero el algodón nunca lo sembró la finca, lo digo de media. Se lo digo de media. Aquí esta finca también la sembraron los… los… les decían Los Ramales de Tejina… eh, los Hernández. Ya murieron, Don Manuel y Pedrito. Estos sembraron esta finca esta completa de algodón.

¿A medias?

B: No… yo creo que aquí era arrendada, la finca. Allá sí nos la dieron a nosotros de media… a mí… yo tenía una huerta abajo en el pozo. Después aquí también, aquí… cuando ya vine del cuartel aquí había algodón y… y cogimos un poquito, que lo tenía mi hermano y lo cogimos aquí también un poco, en la huerta de arriba, la última de arriba. Y Félix Suárez también tenía un poco, es decir, que… el poco que se sembró detrás del salon se engrelló. Ah, y después sembraba las papas dentro. Aprovechaba las dos cosas: el agua cuando sembraba las papas, las sachaba, tapaba las papas y al algodón, es decir, que estaba podado y ya estaba con una alturita así. Y ya pues… seguía regando, un par de riegos más y a coger algodones en pleno julio, agosto, que era la época de coger alg[odón]. Eso sí es malo (ríe). Eso sí, oh… No, mi madre me ayudaba mucho… se… venía a coger el algodón, que le gustaba mucho recoger algodón. Le gustaba porque se entretenía, pero no… era una cosa que no era muy… muy rentable, porque… eso es pa coger..

Paramos un momento.

Duración: 13′ 53»

Caña de azúcar, ¿cómo se dice? ¿Caña dulce?

B: Aquí le decimos caña dulce, será… claro, caña de azúcar, pero caña dulce.

Caña de dulce se ha dicho aquí siempre, ¿no?

B: Caña dulce.

Ah, pues eso también podemos… / Ya está grabando. / ¿Ya está grabando? Ah, pues entonces, ¿y caña dulce no plantaste nunca?

B: No, ya estaba sembrada cuando… regalas y después… se cogió poco… estaba, ya digo, detrás del salón donde más había y en la Gavia. La Gavia… era la parte alta y hubo un montón de años y eso no… los canutillos eran chiquititos… que tú sabes, si les echas agua los canutos de nudo a nudo son grandes, pero aquellos eran chiquititos, si no les echaban agua ninguna, sino poca. Pero las arracaron, aquello se… se abandonó y después la de detrás del salón cuando la cortaron después se aró y después allí es donde se sembró eso, cebollas, papas… Y después se sembró allí algodón y hasta que se sembró la platanera también. Las plataneras sí se… se… bueno después, después en los años sesenta y algo es cuando más se sembró todo. Se sembró… La Gavia hubo plata… sembramos plataneras, después lo que llamaban allí los brevines que después debajo… lo tiene Antoñito, la última de abajo, por allá, por el invernadero aquel por debajo del salón. Todo aquello… todo de plataneras. Después en La Palmita aquí abajo, el Llano y hasta tres vueltas de platanera. Y todo cercado. Todo eso, eso sí lo sembramos nosotros, con Celso y después yo, después que se fue Celso me quedé yo de encargado, pues mi hermano ya se había ido. Y entonces pues sembramos eso. Duraba poco, pero plataneras sin, sin sorribar la tierra, sin meterle drenaje debajo, eso no da. Se encharca el agua debajo y la raíz se pudre. Ya hoy no… con más, con más… con más productos que antes no, porque antes uno de los buenos que vinieron aquí fue el “Nemapac” que ahora se ha quedado Nematán o Novacun, para los nematos. Primero vino de… vinieron incluso ingenieros de Israel a proponerle a Agrican el Nemacu… el Nemapah, le decían Nemapah. Venían bidones grandes, coño, bidones de 200 litros. Y mucha gente lo compraba porque, se notaba, lo echabas… hacíamos nosotros las pruebas, hacíamos pruebas, le echabas a una calle sí y a otra no, y claro, se notaba. Salía la diferencia, pero le mata los nematodos a cualquier planta. Para esto mismo… los cultivos ordinarios pues sí. Estos mismos, los mismos pimientos seguro que hay que desinfectar pa los nematos porque esos crían que fatigan. Y el tomate más.

¿Se servían del agua de Araca, me dijiste?

B: ¿Eh?

¿Por aquí se servían del agua de Araca?

B: No, ya no viene… hace años que no… Eso no existe, ya. No. No. No sé hasta dónde llegará, pero aquí no llega. A Valle Guerra creo que llegaba la última vez, o a Tejina. Pero es porque los que están con las aguas, empezaron los pozos a funcionar, no…

Eso, ¿cuando empezó la platanera ya estaba el pozo? ¿Funcionando?

B: Eh… sí, bueno. Había plataneras antes de… Lo que está allí eso arriba el salón, lo que.. aquella sí estaba antes del pozo. Que fue la primera que se sembró. Aquella que… cuando yo entré ya estaba aquello de plataneras. Pero… ya después sí, ya el pozo empezó a elevar, a… Primero se empezó a elevar a la mitad del cercado, allí, hasta allí llegó una tubería primero. Eh… mitad del cercado por debajo del Morán, un poquito más abajo del Morán, allí llegó la… Elevaban allí como treinta pipas de agua, mientras el pozo lo iban perforando pal fondo. Ya después cuando ya dio más agua la subieron hasta arriba, hasta donde yo dije que había una arquilla vieja… hasta allí llegaba el agua. Pues de allí, pues ya sí se regó, de allí pa’bajo ya se regaba toda la finca. Ya después cuando…

¿Que será, el 70?

B: Allí ya estaba yo en el cuartel cuando pusieron la tubería allí. No me acuerdo la cantidad de agua que sería… 100, no sé si llegaría a ciento y pico pipas. Lo que sé es que después ya… y que no tenía motor sino una bomba. La bomba… que bueno, yo creo que todavía está en el pozo, una bombita grande, eléctrica…

¿En el fondo? No…

B: Sí, la metían abajo, me parece. Esa es con la que elevaban, hasta que después ya cuando se hizo ya, se alumbró un poco más agua, que ya se puso la tubería hasta arriba, hasta donde está hoy, fue cuando montaron los motores. El motor, primero el motor.

¿Lister?

B: Lister. Se lo… se lo montó Gallo, del Puerto de la Cruz. Bueno, el padre era catalán. Vivían en El Puerto de la Cruz.

¿Cuántos años estuvieron allí con lo del pozo?

B: Con el po… ¿Con el Lister ese?

No, no con Lister, haciendo el pozo.

B: Pues estuvieron unos cuantos años porque ahí no trabajaba, como digo yo… cuando había… Don Juan cuando tenía algo de dinero lo empleaba en el pozo. Y después los peones, ya murieron los cuatro que trabajaban en el pozo, que eran Fío, eran Mateo, Francisco (los dos Franciscos) y un tal Domingo. Murieron los cuatro. Eh… los pasaban veces para la finca a trabajar, alguno, y después volvían otra vez en el verano a trabajar un poco en el… abajo. Hasta que sacaron el agua ya, ya después dejaron de…

¿Qué se pasaron, veinte años por lo menos?

B: ¿Eh?

¿Veinte años? No… menos

B: No, trabajando veinte años no… Para que después se hicieron unas galerías ahí… que era… decían que era ceniza volcánica. Oh, lo hacían con una azada… y hubo que archetarlas todas, con madera. Unas tablas, unas vigas, así de pie, de pun… todo. Y después un día, pues eso… el pozo daba doscientas pipas de agua. Y ahora está en ciento sesenta. Doscientas, y doscientas cincuenta se llegaron a elevar para La Punta. O arriba a la Cantera, cuando estaba Luis Lima, que en paz descanse, ya… ya se llegaron a elevar doscientas pipas. Y ya cuando empezó pa’trás, pa’trás un poco, ya te digo… quedó ahora en ciento sesenta. Pero aquello también está, me imagino, cuando yo la última vez que bajé abajo, yo iba con un muchacho que se llemaba Manolo ___, que ya murió el pobre, no volvimos. No pudimos pasar pa llegar al frente de la galería. Se derrumbó todo aquello, de golpe… de aquí pa’dentro no hay quien pase, y no pasamos. Y el agua llegaba del frente y del fondo. Todavía fíjate que aquello está… bueno, no sé el nivel del mar y de la… sé que tiene cincuenta y pico metros de… el pozo, el pozo. Pero cuando eso yo bajaba con Luis Lima, cuando estaban trabajando… trabajaban por gusto. Pero Luis bajaba también para medir los metros que hacían los que estaban trabajando abajo, ¿no? Pa pagarles luego. Y yo bajaba con él. Y siempre había un taladro grande, así, y empezábamos (hace como si picara el suelo) pal fondo, y se nos escapó de las manos. Y no dimos más con él. Empezó a brotar agua pa’rriba, pero agua y arena finita, una arena finita, finita, negra y aquello, buah… Y después en todos los sitiios íbamos haciendo agujeros, pero era la misma agua, claro. Eso una bolsa de agua que había allí debajo. El agua también venía del frente, pero de allí empezó a salir de… Te digo, se nos fue el taladro pa’bajo que no dimos con él más. Ni nos tropezamos.

¿Desapareció ahí en el fondo?

B: Sí. Y digo “ay mi madre, que esto se hunde pa’bajo y vamos nosotras atrás de él” (ríe). Y después ya digo, después se dejó, ahí trajeron un muchacho de, que estaba en Tejina, se dedicaba a la máquina esa, a meter la perforadora, que es lo ideal, ¿no? Que la metes y sacas… Se ve que como el terreno era muy… muy blando, se le fue… no, no cogió recto y se le fue así. Y cuando intentó volver a sacarlo pa’trás… desenroscó los dos primeros tramos, porque eso iban enroscando y metiendo, enroscando y metiendo, ¿no? Como son las barrenas esas. Se le vino y no pudo sacarla. Y allí se le quedaron. Y no se volvió a trabajar más en el pozo.

¿Y estaba Rosendo ahí en el pozo?

B: Mm… sí, Rosendo ya estaba. Primero estaba el ___ y luego ya cuando ya se empezó a vender el agua ya hubo que tal… pusieron tres, habían tres, y después ya se quedó Rosendo y Luis. Y después mira, cuando Luis ya se jubiló ya se quedó Rosendo solo. Hasta que se jubiló también. Pero de entrada eran tres porque eran las veinticuatro horas. Aquello no se paraba.

¿Se elevaba las veinticuatro horas?

B: (asentimiento) Se consumía. Había… la gente llevaba toda el agua para La Punta, casi toda.

Pa riego

B: Pa riego. Pa riego y abasto. Abasto, abasto ahora le ponen abasto, no sé… Pero abasto no sé si le están poniendo ahora, yo no estoy seguro de lo que es, pero ¿serán treinta mil pipas al mes? Y antes eran unas ochenta mil. Las ponían del pozo ese solo… después ya lo repartieron con los pozos de Tabares… Tabares le pone menos que aquí. Pero ahora con el de La Punta, también le suministra el de La Punta y ya está. Pero yo me acuerdo que eran… ah, todos los días tenía abasto de agua y eran cantidad. Y la finca de Don Atolio Fuentes, eso llevaba agua todos… y luego tenían los pases, que los pases eran del canal, tenían… tenían quince pases. Don Anatolio. Quince o dieciséis. Y la finca esta son los más pases que tenía, del canal de largo, porque para pasar agua tienen que tener el pase, si no no pasa. Ahora están pasando, pero cobran. Pero los que pagan , por lo visto son los de aquí, el que sirve el agua, porque… Aunque la finca tiene, porque veinte y pico pases ahora, pero claro…

Y el agua de abasto de Bajamar, ¿se tomaba de allí también?

B: Después que está el pozo, sí. Y sigue siendo.

Y se puso agua a las casas.

B: ¿Eh?

Y se puso agua a las casas.

B: No, las casas cuando eso ya tenían agua. Pero el agua cuando eso pa… antes de poner el pozo venía de Araca. El agua de Araca pal pueblo. El estanque que está sobre… el… de Don Rafael, allá… el abasto… Había uno chiquitito de seiscientas pipas, y luego lo agrandaron el otro grande al lado. Pero el pequeño, el primero era de seiscientas pipas.

¿Y el pozo de abajo, el que está en el kiosko… ?

B: ¿Cuál?

El kiosko de abajo, el que estaba… el kiosko de… ¿donde está el kiosko ahora?

B: Aah, eso era de Don Lorenzo Fusen, Fusen. El pozo el Castillo. Eso… yo no me acuerdo. Sí me acuerdo de verlo elevar, sí. Que el padre Vito, en paz descanse, que era maquinista, Juan el Rubio.

¿El padre de Doña Nieves?

B: No, un tío.

El padre Vito, el tío

B: De ella no queda sino Olivia, la mujer de mi primo Lero. Es la única que queda de ella. Murió Fidela, murió Vito, Vito XXXX, Braulio… todos murieron. Ese Braulio era más de la edad mía, más chico, murió joven, de chiquitito de la XXXX esa, carajo.

¿Ninguna foto, Benito, de mujeres con barreños de agua?

B: Del Castillo, había que sacarla, había… porque cuando aquello le… por los visto aquello allí había com o un aljibe y un estanquito chico con sus tres llaves. Y allí por lo visto, el agua esa se iba pa La Punta. Se iba por la barranquera una tubería negra por allí. Por lo de Tabares pa’rriba se ve como… todavía, hace poco, bueno, hace poco no, hace años ya, se veía todavía dónde estaba la… dónde subía la… la tubería por allí. Y esa agua iba para La Punta, para Don Lorenzo XXXXX.

¿Por el lomo?

B: (niega) Eso iba pa la barranquera pa’llá.

A la barranquera

B: Y entonces yo creo que es que le obligaban o le decían que tenía que llenar el estanquito aquel. Y íbamos allí y ya en las llaves… y se cogía agua. Pero cuando no estaba el estanque, ya no estaban elevando, entonces a la zanja. Habían unas zanjas allí que había agua, era agua del pozo. Estaba la máquina del pozo, y por aquí habían unas zangas, unos hoyos, un pozo con un brocal arriba, bien hecho, de cemento, y por acá hay otro. Y debajo… debajo de la baranda. Allí donde está la baranda… como le llamamos allí, la muralla, la baranda, allí están debajo los dos.

¿Eso qué era, el cincuenta y pico?

B: Y… en el cincuenta y… Sí. Más o menos. Sí, esa época, sería, porque…

¿Y no había agua corriente? Tenían que…

B: No, no había, porque yo cargué más agua también que… Aunque el que más que cargaba, un tanque, XXXXXXXXXXXXXXXXX, era Pepe el Carpintero. Ese estaba todo el día cargando agua, pero para llevársela a las… porque él no podía o le pagarían algo también por llevarla. Los tirilines esos

 

Duración: 7′ 13»

B: Atravesado aquí, y dos ganchos con dos bidones de agua… Con lo que podía.

¿Los quililingues? ¿Quililingues?

B: Le decíamos “tirilines”… Y entonces pues… Se… Cuando llegue allí “coño”… para surtir agua y se sacaba con una… con un cubo y una soga… XXXX Llenabas el XXXX. Con eso se sacaba el agua de la zanja. Y después por detrás… Por detrás de… habían unos lavaderos. Habían… Pues no habían, sé que eran en tres… como tres escalones. Yo creo que serían unas… unas doces lo menos, doce piedras de lavar. Hechas todas de cemento por ahí, a donde iban a lavar todas las… Y había de con… un abrevadero grande, una “estanquilla” grande… Como si fueran muros, y bueno ya eso era pa’ el ganado. Para el agua del ganado. Le voy a decir a los viejos, mis padres sobretodo también, me han venido una vez que han venido una vez que venían de Valle Guerra a buscar el agua, carretas… al castillo… pa’ beber, pa’ llevar. No, es que antes no habían aguas como hoy, en los pozos y eso… Las galerías de aquí no funcionaron ninguna. Aquí en Bajamar hay unas cuantas galerías, yo creo que ninguna funciona. En “Poli” hay uno. Yo creo que la única que no tiene es la finca esta, la finca catalana habían dos, allí por donde vive Ernesto de la Rosa en el barranco había otro… Unas tres o cuatro galerías y ninguna tenía nada. La del catalán pasamos por donde estaba dentro de un barranco… y le tiramos… estaba enterradas con bloques y le tiramos una piedra y sí que caía en agua pero no servia sino “minaciones”, “minaciones” eso “escurradas” de los riscos, pero no… Agua no, no “habieron” para regar y eso no XXXX. En Isogue, también hay otra galería y el agua de Isogue siempre fue de una fuente chiquitita que había allí. Llenaba los estanques aquellos arriba cuando… Cuando Marco y Manuel. Marco era el más, el primero que yo conocí arriba. Ese era el mejor que tenia aquella, después ya lo cogió Manuel también, pero después ya… Como todo, se va abandonando, se va dejando

Mire Benito ¿Y el pozo de arriba del barranco del “Flander”?

B: El “Flander” es en la punta.

Eh, ¿Cómo se llama? El barranco Vargas.

B: Ah, ese el de…

¿Cómo dices que se llamaba ese pozo?

B: Eh… Pues no se el nombre de… “Coño”, tenía el nombre ahora y no me acuerdo de… No sé si era… Pues no sé, la verdad es que sí pasa la tubería pasa por aquí encima. XXXXXXXX como le dicen.

Oye ¿Lo de la cantera…?

B: La cantera yo poca cosa sé de la cantera porque…

¿Eso es del 50 por ahí también?

B: No, la cantera empezó antes. Ah sí… Digo yo, me imagino que antes, que yo me acuerdo de chiquitito ya habían… ya estaba la cantera. Y yo cuando ya, digo yo vine en el 55, y ya estaba la cantera… Ya tenían… Ya habían sacado dos calles pa’ rato… No se si eso… Para sacar los bloques pa’ los “soscos” y pa’ fabricar. No había cemento, no había… No fue así que quieras hacerlo hoy de cemento. Y Libian, porque aquello era… Eran pesados, lo que eso… En cambio lo de Güimar “coño” los blancos esos eran libianitos que daba gusto (ríe). XXXX pero Jesús. Habían, habían… Ya vez que el puente se hizo arriba en la cantera… Que pasaban los camiones por allí cargados… Bue’ camiones, “camionsillos” chicos son XXXXX los camiones como los de hoy claro que no pasan por allí. “Hipercargados” y había uno que cerraba los ojos… “Enfoscado” (ríe) XXXXXX.

Sí porque el puente es estrechita.

B: Estrecho XXXX peligro no es para el “anchete” está bien pero también tiene un… Más de un metro de espesor de toca y después el “anchete” bien por debajo, un “anchete” de… Hecho de “brosque” bien. Bueno… Pero bueno, nunca se sabe (ríe). Ya digo, y después ya cuando se eso ya se abandono la cantera pues… Tu sabes lo que ha pasado pues… Pues se le “bampo” se empezó a rebajar pa’ sacar piedra pa’… No dio resultado. Sé se vendió alguna previamente en el Tuno para unas paredes que se hicieron por allí en el Tuno, sí se le vendió piedra de ahí. Sacando no bloques sino… Trozos… Pa’… Sacando piedras pa’ vender pa’ hacer paredes.

¿Hasta cuánto estuvo sacando bloques?

B: Bloques… No sé, no me acuerdo tampoco, no… Ya… Pues… El último me parece que fue Juan Gutiérrez. La rendo, estuvo sacando XXXX que no se cómo sería el trato ese, eso si ya no me acuerdo cómo era los tratos que hacían pero… Ya después ya digo empezó a… Hasta que empezó la fiebre del cemento de los bloques de cemento se… se dejó. Era un trabajo también amigo hecho… Eso era más… Eso que no sabe de escolar. Ricardo, y XXXX que en paz descanse como siempre eso sí… Bueno y todos los “caunqueros” que habían arriba, eso… Con las hachuelas esas labrando bloques eh. Agustín era una fiera pa’ eso. Con la hachuela repartidor y… Y “parrosaco” eso también… eso que… una altura de esta, lo menos o más los cabos de los picos eran… XXXXXXXXX para hacer aquel… En un anchito así. Y venga y venga, y ta ta y tan tan, y en redondo tenia que ser en redondo. Lo que llamaba uno una piedra. Después le metían… Que había al frente… Una altura un metro casi siempre me parece que era un metro, metro y pico, uno veinte no me acuerdo bien tampoco… Ellos si sabrán. Porque metía por debajo unas cuñas, ponían… Unas planchas de… Eso que usan los camiones. Muelles, plancha de muelle de esas de acero. Pues le metían la cuña entre las dos planchas, ponen dos planchas y por la cuña del arcén. Y venga… Pum, ponía los tres. Dum, pa’lla pa’ca pa’lla… Hasta que la piedra… Pum, despegaba del suelo. Y no quedaba ni una piedra, piedra quedaba a lo mejor… 500 bloques o más, no te creas tu que es una piedrita (ríe), eso era… Eso era trabajo de ellos que… Todo hecho a mano. Pero bueno… XXXXXXXXXXXXXXX con lo fácil que es llegas ahí con… Con una maquinaria y… Y romper bloques. Lo que no se podía hacer antes.

 

Duración: 13′ 53»

¿Nos podría explicar lo de los tirilines otra vez?

B: (ríe) Los tirilines eran, pues eso. Un palo con dos ganchos bien, y enganchaba los… los dos bidones de agua, dos cubos grandes… en fin. Un gancho, le decíamos un gancho, pero con los tirilines, los tirilines esos, pues no sé… un nombre que le dieron, tirilines, por decir algo, sería, porque… No sé el significado tampoco de los tirilines… eso. Pues los… los ganchos.

Y eso lo… lo cargaban las mujeres. / ¿Cómo era?

B: No, las mujeres… a la cabeza y un ruedo.

Ah, las mujeres a la cabeza.

B: Hombre, claro. Las mujeres llevaban, coño, un bidón de agua a la cabeza. El ruedo, en fin, el sombrero. Con el bidón ahí y no se les derramaba ni una gota. Y las ves caminando que da gusto… Pero claro, todo eso se ha perdido. Eso las ves, pero caminando como normales, y hablando una con otra, y el bidón quietito en la cabeza, ¿no? Y eso que con los, con los ganchos, los tirilines, los tirilines esos, los ganchos.

Porque los hombres nunca usaron eso de la cabeza.

B: No… Digo yo no… no había nadie. Pero los ganchos, sí. Los ganchos yo también cargué bastantes. Bueno… (ríe) Y bastante que… y esta vez me dio el padre Colacho, me dio una quinta... Era buena... conmigo era bueno (ríe) Pero ando allá en el barranco con él, antes de venirme acá a la finca, estaba con ellos allá. Y… y resulta que estaban poniendo bloques y había un bidón de agua, a mediados. Y… pa amasar la mezcla (murmura). Y cuando terminamos despedimos, empiezo yo y el muchacho de La Punta, que está… a ver quién tenía de los dos más fuerza. El bidón (hace como que empuja el bidón). “Chas, mira, yo lo empujo más”, “yo lo empujo más”. Lo empujé y se me va. Cuando el agua cogió… ah, salí hasta yo detrás del bidón. Ay, madre. Se entera Maestro Vicente… Al otro día cuando llega, dice: “Benito, ese bidón estaba lleno de agua, así que esta tarde… Mañana por la mañana quiero verlo lleno, después que termines”. Pues nada, cogí los ganchos esos y el primer viaje lo di de abajo del Castillo, claramente. Por allí pa’rriba está… llegué hasta la mitad de lo que Calero tenía allí, aquella toda finca pa limpiar. Allí eché el primero y después digo “ah, el de la charca El Catana me queda más cerca”. Y allí lo terminé de llenar… de llenar no, a la altura más o menos que lo embolqué. Ños, me la pegó. Al otro día por la mañana, cuando llego, me dice: “Benito, el bidón hay que mudarlo, vacía el agua y lo pones arriba y vas arriba a la charca y… y lo… y lo llenas otra vez”. Pero ya no era… ya no era ya al hombro, sino abrir la charca de la de ellos de XXXX. Y… y… así me la pegó, coñe (ríe). (murmura) Y era bueno, conmigo era buenísimo.

¿Ese es el Padre Colacho?

B: Sí. Me tenía de peón allí, per… iba a poner, como el encargado era él, ¿no? De la… con Alfonso la Rosa, allí. Cuando aquello se sorribó todo a mano, aquella finca era un barranco y se hizo una huerta ahí, más bonita… que echó XXXX… la tierra que echaron ahora ahí. Y en… Cuando iba a poner dos o tres bloques, o a hacer unos escalones me llamaba a mí: “Benito ven a hacerme en un cubo mezclas, que vamos a poner esto allí”. Con el cubo mezcla, eso estaba allí todo el día. Claro, él estaba encargado y decía “espera un momento ahí, que voy a…”, a mirar a los que estaban trabajando. Habíamos allí más de treinta hombres trabajando, y mujeres. Cargando tierra, y picando y sorribando. Y yo sentado allí hasta que él viniera… Oh, no… Él me tenía… conmigo estaba bien. Pero esa sí me la pegó.

Eso fue en el barranco San Juan...

B: Sí, allí, por el…

El Castillo.

B: Por El Castillo pa’rriba.

¿Ya estaban las piscinas, Benito?

B: ¿Eh?

¿Ya estaban las piscinas?

B: Eh… la, la, la primera. Charco Arroyo. Aquello no se llamaba piscina, sino el Charco Arroyo. Dicen que lo hizo un tal Arroyo, por eso le decían el Charco Arroyo. Y el tabogán , el trampolín aquel que había. ¿Te acuerdas de eso? ¿Tú llegaste a ver eso? Allí… allí descansábamos cada día, pues subías seco… y después te… te mojaban, te tiraban agua de bajo y ya… y ya resbalabas y casi siempre acababas abajo. Si no te tirabas por una borda como hacía yo, bajabas ya directamente y te mojabas abajo. Qué ruines era… El trampolín.

Venía poca gente todavía de La Laguna, ¿no? No venía mucha gente.

B: Sí, ya cuando eso ya no se venía… Buah, qué va, venían alguna guagua de excursión, y se venía ahí, pero… y los veraneantes que habían en Bajamar: los Godín, los Fermín, los…

¿Los Naranjo?

B: Los Naranjo también… los… los Fornier; el padre de… de este que es de… Fornier, que es de la pista, ¿no? ¿Cómo se llamaba…? ¿Heraclio? No, Heraclio es el padre. Bueno, tenía un fotinguillo, un coche de esos chiquitillos, eso parecía una caja fósforos. Óscar, que es hijo todavía de Angelillo. Estábamos allí al final de la rambla… ¿tú te acuerdas de la rambla? Él bajaba por la rambla y ya después tiraba pa la costa. Salíamos corriendo… XXXXXXX. Se bajaba del coche y nos mataba. Ay mi madre… (ríe)

Y Benito, ¿antes dijiste lo de… que las mujeres ahí trabajando también en la sorriba?

B: Sí… cargando tierra igual. Y… hombre… y yo tenía… tengo ahí un callo. Tenía… Año y medio estuve yo na más. Aquello se hizo todo a mano. Y… y la tierra, cargando tierra en furgonillos que tenía Alfonso; Francisco, el hermano, Francisco de la Ro… el padre de Ernesto. Estaba de chófer con él. Eso cargaba… eh… cuando… teníamos las cestas llenas: cuando él daba un viaje, ya cuando llegaba teníamos la cesta llena. La vaciabas dentro del furgón, del camionillo, una camioneta chiquitita de estas. Y después, en lo que iba a botarlo, llenábamos aquella cesta. Siempre estábamos… si le… y las mujeres cargando tierra, vamos. Se hizo… todo se hizo a mano allí, en las huertas. Las huertas llegabas con la cesta tierra, zas, la tirabas y después, el sordo era el que estaba con un rastrillo pa seguir haciendo el drenaje. Tú tiras la tierra… la tierra, aquello tenía 80 centímetros de tierra, la huerta. Y entonces ya, tiraba el bordecillo, con el rastrillo quitaba lo mayorcito y tas… y ya te iba dejando un piso, un drenaje de una altura así, y venga… Pa hacer una huerta estábamos… Y habíamos cargando tierra… hasta quince o veinte, o más. Tres chiquillos y mujeres. XXXX como lo hacíamos nosotros. Maestro Vicente nos daba un ajuste y nos duraba una semana; nos lo daba p’al día. Eso sí, después a las tres de la tarde,“bueno, ya se pueden ir”. Corriendo toda la mañana… (ríe) Y después los pibes… sorribando a pico. Pico y pala.

¿Y sorribando así, las piedras y todo eso?

B: Oh, tú vas sorribando y… cuando sorribas, la piedra la vas botando pa un lado y la tierra pa otro. Pues siempre la piedra encima [de] la tierra. Las piedras siempre son de la tierra. Claro, tú te llevas una pala, con la pala sacas la tierra, pa un lado así, y las piedras siempre encima van quedando. Entonces… vas quitando la piedra cuando… porque las piedras se… pa relleno, pa… sí, pa relleno. Y después llenan…

Pa los muros, también.

B: Allí… No. La piedra que se hizo pa las paredes… esa vino toda de Tejina. Eh… en una furgoneta; esa que yo digo de Francisco y que la tenía el hermano de… de Alfonso. Y otro más. Eso, me parece que solo traían una piedra grande. Habían buenos parederos. Allí el más que duró, el más que estuvo allí paredero en lo que yo estuve, fue Miguel. Eh… le decían Chiribita, el… el marido de Irene. Él murió. Estaba de paredero, y otro de La Punta muy bueno, también. Después estuvo el hermano Onofre, Manuel, Cabo Chico, le decían. También estuvo de paredero allí cuando vino de Venezuela. Estuvo allí poco tiempo y fue… fue el que más hizo… después el que más hizo fue lo… los zocos, los muros, los bloques.

¿Angelito el Calero no estuvo trabajando?

B: Allí no… estuvo con Catalán y con los Tabares. Yo… ahí no lo vi yo.

¿Y los XXXX, Benito?

B: ¿Eh?

¿Los XXXX? Los XXX que estaban por allí, por el… por el… por donde está la urbanización XXX, del Club. Los XXXX del cochino.

B: Ah, esos estuvieron allí por debajo, en las… Bueno, ahí… donde se hizo… la urbanización…

Lagunamar, esa.

B: Lagunamar. Y aquí… después la, debajo de los Tejaditos. Aquello también pertenecía a la finca, de aquí, llegaba hasta la… hasta la mar, ¿no? Sí. También tenían los cochinos allí que tenían que pedirle permiso a la finca. Y de allí pa’cá eso era de Zamorán, hasta el barranco. ‘Ta el barranco ahí. Sí, allí que… yo no… nosotros nunca tuvimos cochinos allí. Allí na más que tenían Bartolo… en fin, mucha gente tenía cochinos ahí.

Y animales aquí arriba sí había, ¿no? Las vacas…

B: Sí, no, aquí en la finca había vacas. Estaba José Rodríguez, él era… boyero. Y después cuando eso que se quitó la caña dulce y todo eso, me quedé yo con el… de boye… de… en la… en la cuadra con ellos. Cogiendo hierba, secando hierba, y… y ¿sabes?, y buscando qué echarle debajo del ganado. Hojas de caña dulce, montón de veces. Pa echarle debajo, pa sacar a tiempo, pa…

Y Don Pedro el veterinario, ¿ha cuidado a las vacas?

B: Hombre… pues fui… Después de XXXXX cuando ya quitaron al ganao, ya se quitó… puse yo unos becerros. XXX puse unos becerros ahí, de… todavía era soltero yo, por eso los puse. Y… y se me enfermó uno, precisamente. Coño, se veía a don Juan y dice: “se lo dices a Don Pedrolo, te vas a La Laguna y le dices que vas de mi parte”. Estaba en el mercado. Y cuando yo se lo llevé me dijo, tu padre me dice, “¿qué?”. “Mira, yo vengo de parte de Don Juan, que tengo un becerro malo que se…”, le expliqué, y le expliqué. Me pegó a preguntar. Digo “se me infló”. “¿Se infló?”, dice… dice, “yo no puedo ir ahora, pero te voy a decir lo que le tienes que hacer”. Y bueno… Dice, “le pones un freno”. Un freno le llamamos a lo que se le ponía antes a los baifos antes, un palito, un palito para que no mamaran, lo le llamaban un freno. Un palo deba… Y después lo amarrabas por aquí detrás y ya el baifo no puede mamar. “Pues le pones eso para que no cierre la boca. Un palo grande, que no te lo rumie, se lo amarras bien, y le das con un poco de agua”, me parece que me dijo una cuarta de petróleo. Me lo quedo mirando y digo buah, pues este me envenena al becerro. (ríe) “Y no le eches de comer durante un día, sino algo seco”. Y así fue… ¡Chaacho! Le puse eso al becerro, cuando… no había quien pasara por donde é estaba del… del mal olor que daba. Botando los gases fuera, botando… Al otro día estaba comiendo como los demás. Y yo “bien, bien…”. (riendo) Y digo, coño, a ver aquí… que cuando me dijo lo del petróleo, me quedé yo… Dije, “ay mi madre”. Y nunca me cobró, tampoco, porque se lo dije, digo “míreme que esto no…”. Dice, “no, no, no. Yo a Carballo no le puedo cobrar”. “Bueno, pues muchas gracias, Don Pedro” (ríe). Así que… por eso yo decía que conocí a tu padre bastante. No, y cuando venía, cuando estuvo de… cuando Don Juan tenía las vacas aquí, sí, llegó a venir. Oh, montones de veces. Y Luis Lima lo conocía bien también. Pero Luis Lima puso gallinas, ahí… Puso una granja de gallinas y… y estaba relacionado con… con Juan por algo, por… lo conocía también.

Oh, y los camellos…

B: ¿Camellos? Uno.

Ah, uno solo había.

B: Uno. Yo tuve… de camellero también. Ja. Creo que era más malo también aquel… el único que lo entendía bien era José Rodríguez. Ese no le tenía miedo. Digo, “mira, póngale zálamos al camello si no… yo no… sin el zálamo, no… no, no. Que yo le tengo miedo”. Hombre. El camello, ¡wowowo! A mí de qué… Y le ponía el zálamo y entonces sí, pues ya sabía uno que no le podía morder. Pero era… era un cuco el camello. Estaba entretenido en los XXXX ahí, lo cargabas y todavía lo estabas apretando y, bim bam. Daba un brinco y se ponía… te bota la carga al momento. Y… y si sabes lo que corre un camello, es que… hay que venir montado en él. Como me pasó a mí. Me mandó Celso, estaba Celso de encargado y dijo, mira, Benito, carga el camello con el millo ese que estábamos hablando antes que lo, que lo granamos todo pa irlo a moler a Tejina. Dos sacos de millo, aquello al camello, se lo echo y…

 

Duración: 4′ 58»

B: [cont.] …digo, “yo no sé dónde es el, el, el molino del Raúl ese”. Dice: “tú pasas el Ramar y a mano derecha, un poquito más arriba. Pregunta a alguien, hombre”. Cuando ni eso, ni la gente estaba en la calle, porque todo el mundo estaba trabajando. Pues… coño, por ahí pa’rriba. Y yo… ¿Y a quién le pregunto yo? Cuando el camello, chi, chi, chi, chi (gesto con la mano de estar ascendiendo), se afucha. Miro a un lado, “pues el molino es aquí”. Ya el camello ya había ido, ya habían llevado al camello varias veces, claro… Nada, se lo dejé allí y digo, “pues pa’bajo voy a montar”. Ja (ríe), claro que vine montado. Tenía Don Adolfo allí en el riego una camella… amarrada en la orilla de la carretera. (ríe) Y el camello que pa’llí y yo que dándole que no, que pa’hí. Bah, le doy dos sogazos al camello. Bien sale ese bicho por ahí pa’bajo a correr… menos mal, que en vez de seguir por toda la carretera cogió ese camino y ahí, y aquí frenó… ¿Si no? Si no… no sé dónde estaría yo (ríe). Cómo corre un camello de esos. Y después… después se murió, el pobre. Y lo escueramos, lo escueró el XXX José Rodríguez. Y… bueno… eso… yo no. “Ah, que tú…”. “Yo, no”. Le quitó el cuer… y el cuero estaba en el salón hasta que… lo derrumbaron. El cuero sí, yo hice dos, dos veces vaina de cuchillos XXXX hice con cuero del camello. La tenía hecha. Y… cuando murió, de hecho José Rodríguez era un caso, porque, ah. XXXX después le metía… muchacho, eso no tiene sino hilo; un camello no tiene sino hilas de carne, morada, negra, de… encarnada de esa. Le sacaba cada lasca que mira… Pues nos mandó… está el Félix Suárez; el otro es Eugenio, que lo llamábamos XXXX, y yo. Los tres a hacer en hoyo del camello. Lo enterramos detrás de… de la casa, donde tiene Antoñito los… las plataneras, la segunda vuelta, está enterrado allí. O estaba, bueno, estaba… Y… bueno… Vamos… Hicimos el hoyo… Un hoyo grande, cuadrado, y “eh, aquí cabe, yo creo que sí”. Engancha… fuimos a la… XXXX a José Rodríguez, digo “mira, ya el hoyo está hecho. Vamos a… a enyugar los… los toros, pa bajarlos al rastro”. Estaba arriba en la cuadra del camello. ¿Tú llegaste a ver dónde estaba la cuadra del…? ¿No? Donde tiene Antoñito el cuarto, justo ahí mismo. Pues… enyugamos, enyugué los toros, dice “vete y enyúgalos tú, Benito”, y los enyugué y a esos sí lo manejaba yo un poco. Enyugué los toros, enganchamos el camello, lo arrastramos por allí pa’bajo que… lo pusimos. Dándole vueltas al jodido camello y se nos quedan las cuatro patas viradas pa’rriba. Tieso como… mi madre, dios… (ríe) Digo, “¿y ahora?”. XXXX cogió un hacha y… (riendo) partió las patas, pa… pa poder enterrar al camello, pa que no quedaran las patas viradas pa’rriba. Es un caso del camello. Pues… y otro caso pues que me pasó con el camello fue… Íbamos de excursiones algunas veces aquí de Bajamar y tal, p’al Teide. A ver, al Teide fuimos esa vez a la nieve, a ver la nieve, a El Teide me parece que fue. Y… iba Luis Lima con nosotros, también. Pero yo no me enteré que Luis… porque cuando eso ya habíamos, donde enterramos el camello, habíamos sorribado aquello, que fue… yo sembré la platanera allí. Y se sacaron los restos del camello. Unos dientes que eran del tamaño así, fuertes dientes tenía el camello… pero nada, yo ignorando, nada, fuimos… Cuando llegamos a La Esperanza, paramos en un bar… en un bar no, en una panadería, allí vendían pan. Y, oy, hay que llevar pan para que arriba en El Teide no vamos a comer sino pan. Llega Luis Lima, había una chica, una dependienta allí p’al pan, dice: “¿el pan es… está fresquito?”. “Sí, sí, está…”. Dice, “¿no estará duro?”. Dice: “no, no, qué va”. Luis coge un pedazo [de] pan, ¡pam! dice “¡ay, ay, madre, madre, madre!”. Dice la muchacha, “¿qué te pasó, qué te pasó?”. Dice, “mira, mira, mira, ¡ya me arrancó una muela!”. Y le enseña la muela del camello. Miiira… (riendo) que la llevaba en el bolsillo (ríe). La mujer casi le da un soponcio. Digo, ay mi madre… (murmura riendo) Luis tenía muchos golpes de esos. Bien me reí yo ese día, Dios… Mira que enseñar la, la muela del camello… La cogió allí con, el tenía las gallinas ahí pegadas ahí mismo, la vio, la cogió y se la metió en el bolsillo. La muela de un camello. Decía que era la de él, que se la había roto con el pedazo de pan.

Era ruinito el Luis Lima, ¿eh?

B: ¿Eh? Hombre… Ya murió el pobre.

No sé, Benito, y a lo…

FINAL

 

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